Damian Ontiveros realizó su primer acercamiento al barrio durante el mes de septiembre del 2016. Después de conocer e integrarse a algunas dinámicas grupales de diverso perfil y pre-existentes en el barrio, Ontiveros decide vincularse con un grupo de mamás que aprenden estilismo del cabello en el Centro de Día Casa Yolia. Ontiveros se interesa en los tipos de relación creadas al interior del grupo y cómo éstas generan un empoderamiento desde la práctica del estilismo. Su interés artístico buscará explorar, en diálogo, la historia secreta del cabello, el por qué de sus modas, sus múltiples significados culturales, así como sus posibilidades estéticas. Ello quizá le permitirá tejer redes de cohesión creativa al interior del grupo, y así generar un proyecto de coparticipación con una mayor densidad crítica desde la visión y el involucramiento personal de cada una de estas mujeres.

Proceso de producción

Agosto 2017

17.- Después de un otro periodo intensivo de trabajo, esta vez por un mes y medio, con el grupo de señoras estilistas, éstas comienzan a estar más involucradas en la producción de una pieza que contempla la realización de un GIF, una instalación que aborda el tema de visualidad, poder y género; y una serie de conversaciones públicas en algún espacio de la Santa María. Para el artista, la energía femenina filtrada durante el proceso anterior es una fuerza indómita que subsiste al interior del sistema patriarcal dominante bajo distintas formas de inequidad, invisibilidad y marginación. Una especie de resistencia que se moldea y fluye de acuerdo a la estructura general de las cosas así como a sus contextos de relación local. Los dibujos que servirán para el GIF y para la instalación, serán realizados por ellas mismas incorporando su propio cabello o el de otras mujeres del barrio, a quienes ellas se lo corten como parte de su oficio cotidiano.
La intención es que el GIF circule entre el grupo como una forma de vitalidad y de ánimo compartido e incluso se viralice hacia otras destinatarias. El proyecto busca exhibir cómo el patriarcado predetermina la energía de las mujeres desde la condición de género, dirigiendo formas de comportamiento en relación a ellas mismas y los otros, de receptividad y conciencia de su propia condición, de acción o inacción, así como de perpetuación de modelos que las violentan o que minimizan sus derechos en el ámbito social, educativo, político y/o económico.