Durante julio de 2015, Eduardo Navarro realiza su primer acercamiento en el barrio de Santa María La Ribera, interesándose de manera especial en los procesos de aprendizaje de una escuela para ciegos, así como en las máquinas que se encuentran en el lugar y que se utilizan para traspasar textos en braille. Gran parte del trabajo de este artista argentino parte de la disciplina escultórica y sobre todo, de los desdoblamientos que ésta puede tener en otras situaciones y contextos aparentemente ajenos a ella. En los últimos años, la investigación sobre temas relacionados a los estados físicos y emocionales de personas con facultades y formas de percepción diferentes han provocado que Navarro se involucre en dinámicas de coparticipación con diversas comunidades, vinculando la experiencia artística con gestos sensoriales específicos de aprehensión y conocimiento del mundo.

Investigación

Enero 2016

IMG_20170117_125519Durante su segunda y tercera estancia en la Santa María, Eduardo Navarro colabora muy de cerca con Ian, un especialista en sabores y además masajista invidente, a quien conoció en el Comité Internacional Pro-Ciegos ubicado en el barrio. Navarro junto con Ian trabajan en concebir una experiencia para videntes e invidentes, en donde se involucrarán aspectos de visualización introspectiva, a través del sabor y el tacto.

 

Producción

Enero 2017

IMG_2566A partir de diversos haikus realizados por Ian en donde asocia sus propias sensaciones a ideas y conceptos del mundo, Navarro elige cinco conceptos: espacio, tiempo, afecto, luz y distancia para agrupar estas impresiones. Con la asesoría y colaboración de los saboristas de la empresa Bell Flavors & Fragrances, Ian se ha aplicado a depurar cinco sabores que correspondan a cada uno de estas sensaciones-conceptos. Posteriormente, los cinco sabores resultantes se producirán en caramelo. Esta experiencia guiada por Ian buscará complejizar las asociaciones del sabor mediante algún otro tipo de experiencia escultórico-espacial. La pieza se encuentra aún en un proceso de toma de decisiones sobre sus modelos de experiencia y de interacción táctil y gustativa.

Junio 2017

13 y 15.- Eduardo junto con Ian deciden crear cinco objetos, primeramente modelados en arcilla, y que cada una de estas formas refiera a la experiencia de gusto de los cinco caramelos resultantes, correspondientes a un haiku preciso: espacio, tiempo, afecto, luz y distancia. Es así como en un par de días de trabajo —en los que el artista se venda los ojos para afinar los sentidos del gusto y del tacto— logran traspasar la experiencia emocional de los sabores de cada haiku a un plano tridimensional. Posteriormente, estas piezas escultóricas serían vaciadas al bronce, para que a través de la experiencia del tacto, otras personas puedan asociarlas con cada gusto de los caramelos creados, en sinestesia con cada escultura.

Octubre – noviembre 2017

Durante este tiempo, Navarro e Ian, concretan la idea de velar cada uno de los 5 cuerpos escultóricos al interior de cajas de madera, con la finalidad de velarlas a la comunidad de personas que ven y que sólo accederían a ellas mediante el tacto: a través de un orificio en cada uno de los contenedores de madera. La condición de no ver el objeto por parte de las personas normo-visuales parte de la posibilidad de expandir al máximo otros sentidos que para los ciegos o débiles visuales son fundamentales para conocer el mundo. Es así como la cancelación de la vista de lo que guarda cada caja en su interior aboga por abrir otras rutas de experiencia y de conocimiento; y permite una relación más compleja de asociación entre la experiencia táctil y el gusto de cada caramelo creado en torno a los haikus.

 

Presentación de propuesta

Junio 2017

Navarro presentó su propuesta de proyecto de inSite a las curadoras Paola Santoscoy y Mariana David, interlocutoras invitadas, así como para el equipo curatorial de inSite/ Casa Gallina. El objetivo de la reunión era contribuir a un dialogo crítico en torno a la pieza propuesta por el artista con la finalidad de contar con una retroalimentación de carácter profesional que le permita redirigir, si fuera necesario, el rumbo conceptual de su proyecto.

 

Cierre de proyecto

Diciembre 2017

4-7.- A lo largo de 4 días del mes de diciembre, esta experiencia estará abierta al barrio y a los asiduos del Comité Internacional Prociegos. Las cinco cajas de madera con los objetos escultóricos dentro, se colocarán en el patio central de esta institución, con la finalidad de que los alumnos del CIPC, así como la comunidad visitante pueda acceder a esta experiencia, guiados por voluntarios no-videntes. Las cajas se dispondrán como las manecillas del reloj, forma en la que los ciegos o débiles visuales se ubican dentro del espacio para desplazarse. Las cajas-horas son 2hrs., 4hrs., 7hrs., 9hrs. y 12hrs. y de cada una pende una bolsa de caramelos específicos, relacionados a cada haiku. Los visitantes, sean ciegos o débiles visuales o personas normo-visuales, serán conducidos hacia la entrada del recorrido circular e invitados a tomar un haiku de caramelo, y también a introducir consecutivamente su mano en cada caja para palpar las esculturas y relacionarlas a un sabor en específico. El proyecto titulado Cinco haikus invisibles, está concebido como una experiencia abierta, a partir del diálogo entre Eduardo e Ian, con el fin de proveer de una emoción compleja de aproximación sinestésica, pautada por saberes de reconocimiento y de asociación totalmente personales, y desde campos y capacidades sensoriales disímiles.