La primera residencia de Cadu fue en marzo del 2014, cuando aún Casa Gallina era una ruina en restauración. Esa primera estancia sirvió para tener su primer acercamiento al barrio y al proyecto inSite. La obra de este artista brasileño se ha caracterizado por estudiar el comportamiento de diversos códigos de información enfocándose en cómo el transcurrir del tiempo se visibiliza a través de gestos visuales y situaciones específicas. Su trabajo ha involucrado diferentes colaboradores de otras disciplinas de conocimiento, lo que le ha permitido experimentar diferentes formatos de producción. Para su proyecto en InSite/ Casa Gallina, Cadu decide acercarse a un grupo de personas de la tercera edad, a un grupo de ciegos perteneciente a una organización privada, así como a un geólogo investigador del Museo de Geología, dedicado a la divulgación de la historia de los minerales en México

Propuesta inicial

Soy mandala (Título de trabajo)

Cadu, 2016.

La pieza, en su cierre, funcionó como un ritual performático, dedicado y ofrecido por y para el grupo. En el escenario del Teatro Julio Castillo, con las participantes como único público, las bailadoras, al ritmo de danzón, fueron deshilando el mandala. La coreografía, al ritmo de la música, articuló el rito de bailar, como un evento consagratorio del tiempo de vida de estas señoras, sus historias personales y su entramado afectivo en tanto grupo.

La filmación y registro de este material, permitirá al artista realizar una video-instalación con fines exhibitorios. Cadu ha creado una lectura poética, cuya estructura guiará el proceso de edición visual y sonora de la pieza final:

Soy mandala

1.
Soy Supernova. Hoyo negro y nuevamente galaxia.
Impongo gravedad.
Tengo órbita.
Nací totem para devenir en ritual.

Soy cabaña. Partícula del habitar y de la constelación.
Soy un océano entre las ondas.
Soy vientre. Devenir animal.
De mí nacieron las mujeres-árboles que gestaron las simientes de los
bosques actuales.

Mis ganas, otra vez, se deben a ustedes, tejedoras de mundos.
Nadie comenzó con menos.
No queremos más de lo que tenemos, sino que devuelvan lo que se llevaron.

Por eso vengan a destilar las viejas angustias de los amores enterrados en mí, los mismos que depositaron su alma en un purgatorio. Vengan a compartir este luto. Es en el ocaso de la existencia que se adquiere la libertad. Es por aquello que muere que se nombra lo vivo.

Cargamos las marcas del tiempo, tenemos vacíos, invaginaciones, topografías de desiertos. Y a pesar de que ayer veía, ya estoy vieja, nací con el peso de la desaparición en mis espaldas. Al mirarme a quien ven es a Narciso. Sin embargo, se engaña aquel que percibe en mí solamente el fin. Pues justo es en las ausencias en donde residen los nuevos comienzos.

2.
Pero vengan, lentas, dichosas. Adornadas con las ropas de los corales que emergieron de la sangre de la Górgona (mitología griega: monstruo femenino). Sus joyas más bellas son la ofrenda que necesito. Perla y Cazmal Fil (marfil en árabe) buscados a lo largo del tiempo.
Vengan de una en una y en silencio. Sean vapor antes de ser forma.
– El conejo le dijo a Alicia: “Quieres saber cómo funciona el reloj? Por el momento observemos solamente las horas.”
Esperemos entonces, pues un tercero de entre nosotros se acerca a las madres del sol.

Es sabido que la muerte debe esperar al últimbaile del guerrero. La vida se colmó de momentos intensos, la coreografía será larga, rica. Y con placer (la muerte) asistirá a los movimientos antes de llevárselos. En todos los momentos de la existencia, su compañía sirve para este aviso latente: para recordarnos de bailar aún en el límite de lo impensable, del gozo, del dolor y la dulzura. No para anunciar el fin. A éste, somos nosotros quienes lo anunciamos. Revolución sin baile es como si no hubiera habido revolución.

La muerte cobró importancia.
Tomen el primer hilo-fin de este tejido y que comience la inmersión.

3.
Suavicen las puntas de estos cuadros hasta que se conviertan en ‘ciranda’ (Círculo. Baile típico de Pernambuco). Nadar contra corriente no cambia la dirección del río, pero insistamos.
Desde el movimiento repetitivo de sus brazos permitan que mi superficie insinúe alguna forma lentamente.
Esculpan piedras para Sísifo. Invoquen a aquel que su castigo eterno se convirtió en ejemplo de transcendencia.

También sean sufíes (puras y sabias como dicta esta filosofía árabe). Confíen en el poder ascendente del eco y del movimiento de cada astro del Zodíaco. El techo de la mezquita es el espejo del Cosmos.
Aliméntense de tamaras, damascos y reciban la bendición que necesitan: “Allah badique!” (Dios las lleve). Allahu Akbar
Del oasis regresaron con los huevos que crecen del propio nido.
Huevos de Cucos.

La huída del camello al atravesar el desierto simboliza aquello que Zaratustra llamó como la primera metamorfosis del espíritu. Cuando, para la dura travesía, el viajero considera importante transformar su alma en la bestia de carga y repetir movimientos que lo hagan doblar las rodillas con la esperanza de domar el ego.
Sólo si fuera necesario, descansen.
Pescadorassienténse y contemplen el fruto de su trabajo.
Que muchas ¡Glorias! las esperan.

4.
Sean satélites rebeldes, necios, que se liberan  e inundan el espacio.
Este es un mapa para perderse, una cartografía que conforme desaparece descubre paisajes internos inéditos.
O engullan las fronteras de las islas, que desaparecen por los movimientos de los mares.

Deconstruyan el territorio. Sólo cuenta si desaparecen sus fronteras. Cuando se comparte con otros espectadores. Cuando los devenires de la conquista y del abandono se juntan.
Pongan sobre la balanza lo que es aprehendido bajo la racionalidad con aquello que apenas el faro alumbra. Nuestra vigilia es para generar encuentros, acercarnos al pensamiento del no pensamiento. No sólo para aprovecharse.

Confíen en la deriva.
Sostengan el espejismo serpenteante entre aquello que es y lo que se sueña.
Cohabiten la geografía-mundo de una caligrafía imaginaria apenas insinuada.

Demasiadas esperas conforman el camino de un creador. Profanaciones que conducen a aquello que las evoca, a un campo de interdicción, perplejidades e impases, pero fértil de cambios y variaciones recuperando el libre flujo de las cosas.
Por lo tanto no teman Moiras. (Mitología griega: representantes del destino o musas).
Caminen suavemente por las tierras del sueño.

5.
Conforme se sacuden los cuerpos la temperatura sube.
Todo vibró en espiral.
Respondan a este impulso, abran las alas y desafíen la gravedad.
Permitan que el tiempo se dilate como sus abanicos. Perfumen el ambiente de lavanda. O derritanse en leche. Pero no olviden de impregnar el aire de peligro.
Tormenta de brisa de manos tomadas.
La línea y la curva.
Ritornelo.

¡La intensidad de los colores nunca se hizo para ser admirada! sino para mostrar la urgencia del momento. El grito de un drama de vida y muerte.
Espuela y freno sexual de un sistema indomado, que se autoconsume  perpetuándose.

Al observar los rituales animales entendemos por qué imitamos sus movimientos, sonidos y gemidos. Son intentos por regresar a estados naturales de pasión todavía no racionalizados, cuyo objetivo es el crescendo de la representación del juego erótico y, probablemente, de su intensidad.
Realizamos estas ceremonias para salir de nosotros mismos, para reconciliarnos con las fuerzas que nos habitan.
Observar la naturaleza es percibir que ésta se encuentra en continuo devenir, en simbiosis discordante, en laceración, y no hay nada que indique que no sea igual para nosotros.

Nuestro retorno también sucede en estas circunstancias.

¿Desea entrar al museo del Infierno? Me regresa entera su Fênix. Es el hogar, el gran falsario en donde se consume el Ser – en una ambición delirante por promover un más-Ser. Es en donde dinamizamos los ciclos de la materia. Tonto de aquel que ignore que para criar no se necesita tribunal, violencia y exceso. Solve et Coagula. (En latín,  ‘Separar y unir’).

6.
En algunas ocasiones bailar es como la vigilia, cautela, la menor cantidad  posible de movimientos. Un eco olvidado en el horizonte de mi órbita sin fin.
Es círculo de plática.
Es intercambio de recetas.
Es tamal.
Mole.

Muévanse con sus propias huellas y emocionense con sus propias historias.
Adagio.
“La abeja cuando hace miel vale el tiempo que no voló”. (Milton Nascimento – Amor de Indio)

7.
La mujer que ocupa el lugar de la amante carece de homenaje. Por ambas debemos levantarnos e incluso, bailar un poco.

A través de un único hilo toda la existencia se traduce. Sientan pasar por sus dedos al tiempo. Sientan su peso, pero también su ligereza. Sientan nuestra finitud.

Ahora ustedes están en mí, y yo en ustedes.
Somos mandala.
Nos alimentamos por el estómago.
Si la trama desapareció, en su lugar quedo un tejido emocional fuerte.
Surge un escenario elevado, lleno de ensueño y misticismo.

Sudor y amor en una sola lágrima.
Fatiga.
Adagio.

Proceso

Marzo 2014/ Primera residencia

DSCN0139Cadu concreta su primera residencia en marzo, en donde realiza múltiples recorridos y caminatas por el barrio. De igual forma se comienzan los contactos e identificaciones iniciales de posibles agentes y situaciones para su proceso de coparticipación.


Enero 2015/ Segunda residencia

CADU-2A.-RESIDENCIAchicaCadu comienza con dos acercamientos específicos: un grupo de señoras de la tercera edad que se reúne a bailar en la Casa de la Cultura del barrio; y la posibilidad de relación con algunos alumnos de una organización privada que apoya a ciegos y débiles visuales. La intención es continuar con su proceso de investigación de acuerdo a las energías que detecte en las dinámicas sociales y de aprendizaje de ambas comunidades.

Noviembre 2015/ Tercera residencia

CADU-Y-SEÑORAS-3Durante su tercera estancia en la Santa María, Cadu sistematiza el vínculo con la clase de baile de las señoras de la tercera edad en la Casa de la Cultura del barrio. El grupo de Las chicas de ayer, hoy y siempre, ensayan múltiples coreografías que incluyen mambo, danzón y cumbia, entre muchos otros estilos de baile. Un aspecto que llama la atención de Cadu es la afición de algunas de ellas por el tejido con agujas y la forma de ‘pasar el tiempo’ para algunas de ellas. Para el artista brasileño la empatía con el tiempo del bordado y el transcurrir de la vida de las señoras es un elemento que permanece y se hace evidente en el baile, como una expresión que las empodera y les brinda una autonomía diferente hacia las pautas de uso y percepción de tiempo desde los roles establecidos.

Enero 2016

img_8204Durante el mes de enero, Cadu presentó su propuesta de proyecto para InSite ante tres interlocutores invitados: Magali Lara, Galia Eibenschutz y Carlos Arias, incluyendo el equipo curatorial de la casa. El objetivo de este encuentro fue crear una conversación crítica y de retroalimentación desde la experiencia profesional de cada uno de los invitados, para enriquecer o abrir la posibilidad de replanteamiento de las ideas del artista brasileño.

Abril-Julio 2016/ Cuarta residencia

IMG_2001Comienza el proceso de producción de la pieza de Cadu. Por una parte, el colectivo de tejido urbano para comunidades vulnerables ‘Tejiendo otro mundo’ produce en las instalaciones de Casa Gallina un mandala que el artista diseñó en coparticipación con 11 señoras del club de baile, durante su cuarta residencia en enero. Mientras las tejedoras producen este gran manto en crochet; la coreógrafa Esthel Vogrig recupera los pasos más significativos de las señoras en sus piezas de baile, ensayando frases rítmicas con pasos de danzón, principalmente. Cadu regresa a la Santa María a finales de julio para concluir el momento performático de la pieza la primera semana de agosto.

Agosto 2016/ Quinta residencia

img_0970Durante el mes de agosto se realizó el ritual en el cual las señoras del club del baile deshilaron el mandala tejido exprofesamente para ellas. Durante dos días de grabación en el teatro Julio Castillo del INBA, las coparticipantes de este proceso bailaron las frases coreográficas implementadas a partir de dos de sus danzones predilectos. El mandala de 4 x 7 metros fue desapareciendo al ritmo de la música a la par que las señoras formaban grandes madejas de estambre. De igual forma se realizaron levantamientos de audio para el posterior proceso de edición sonora del video como pieza final. Con este momento, Cadu concluye el proceso de colaboración de dos años con estas bailadoras de la tercera edad, un trabajo de acercamiento cargado de una fuerte emotividad que reflejó la manera en cómo estas señoras procuran un tiempo autónomo y afectivo a través del baile, tiempo en donde recuperan desde otro lugar, el sentido de su propio cuerpo y de la vida misma.