El Taller básico de cultivo de hortalizas reúne a vecinos interesados en adquirir habilidades técnicas y saberes teóricos relativos a la agricultura urbana. La bióloga y vecina Lourdes Cruz Terán coordina esta actividad enfocada en la organoponia, método de cultivo que utiliza abono de lombriz y desechos orgánicos para formar sustratos propios, con los cuales reducir el impacto ambiental que la agricultura urbana genera ‑al depender mayoritariamente de la explotación de tierra negra,  extraída de las montañas aledañas a la ciudad‑.

El programa de trabajo contempla aprendizajes para la manutención de un huerto sustentable. En éste se imparten saberes para la asociación de cultivos, la diferenciación de tipos de semillas y su germinación, y se aborda la importancia y las funciones del trabajo colaborativo entre los distintos organismos vivos que cohabitan una huerta.

Los participantes reaprovechan materiales de deshecho para elaborar germinadores, camas de cultivo y  guías para el crecimiento de especies trepadoras; también se aprende cómo a través de la siembra organizada de especies específicas y con preparaciones naturales es posible mantener en balance la vida animal que se genera en torno al huerto, y evitar plagas sin necesidad de recurrir a insecticidas.

Tras dos meses de trabajo termina este taller en el que un grupo ecléctico de vecinos tejen redes de confianza y afecto alrededor del objetivo de lograr una cosecha exitosa de las especies que sembraron: chícharos, zanahorias, betabel y arúgula, entre otras.