_inSite

Iniciado en 1992, inSite es el proyecto continental de mayor trayectoria en el campo del arte público. Y para la escena mexicana, para los artistas y sus instituciones, federales y fronterizas, inSite —por su inicial naturaleza binacional, entre México y Estados Unidos—, ha fungido por años como el evento de arte comisionado más importante de nuestro país. Su programa ha tenido por esencia comisionar nuevos proyectos a artistas locales e internacionales a fin de producir piezas, contextualizadas específicamente, atendiendo al perfil curatorial de cada una de sus ediciones. Además, con el mérito histórico de haber localizado la frontera entre México y Estados Unidos como un topos peculiar de los finales del s. XX.

Sedimentándose como una sólida tradición, inSite tuvo, a partir de sus inicios en 1992, un liderazgo importante en la definición de las prácticas artísticas de las últimas dos décadas, y que fueron ganando un vínculo contextual, lejos del cubo blanco y de las prácticas museológicas predominantes. inSite fue pionero en trazar el camino de la instalación al arte in situ, y del dominio público al arte de co-participación, situacional y de proceso.

La historia de inSite confirma además el devenir exitoso de más de dos generaciones de artistas internacionales. Artistas como David Lamelas, Mark Dion, Alfredo Jaar, Francis Alÿs, Andrea Fraser, Kristof Wodizco, Allora y Calzadilla, Javier Téllez, Mark Bradford, Aernout Mik, entre otros muchos; han considerado su participación en inSite como un hito introspectivo, importante para su obra y en sus carreras.

En el caso de los artistas mexicanos, atesora varias de las etapas y obras cimeras de dichos artistas: de Helen Escobedo a Felipe Ehrenberg; de Betsabée Romero a Eduardo Abaroa, de Francis Alÿs a Carlos Amorales. Cada edición de inSite marca una etapa del desarrollo artístico y curatorial del arte mexicano. En 1992 se centró en la instalación, en 1994 las piezas fueron en torno al concepto de sitio específico, en 1997 en torno al espacio público, en 2000-2001 el foco fue sobre procesos de prácticas culturales y en 2005 las piezas fueron enfocadas sobre las nociones de lo público situacional y la co-participación con comunidades específicas. De esta forma, cada edición de inSite ha planteado retos y conceptos en torno a los cuales problematizar y producir obras de arte. Sin embargo, y aunque cada edición tuviera su propio eje curatorial, inSite mantuvo en todas ellas, como uno de sus objetivos centrales producir obras relevantes, promover la investigación artística y activar el espacio urbano a través de experiencias grupales trascendentes.

A lo largo de estos veinte años inSite ha funcionado con una estructura colaborativa entre instituciones públicas y privadas sin fines de lucro. La flexibilidad de responder a los intereses cambiantes de artistas e instituciones, para probar nuevas estructuras de colaboración y formas de presentación de trabajo innovador han sido fundamentales en el desarrollo de inSite. En este proceso se han producido más de 150 proyectos de artistas nacionales e internacionales, lo que ha generado una vinculación y retroalimentación del arte mexicano en su proyección internacional.


inSite | Proyectos de colaboración (2007-2012)

A partir de la edición de 2005, inSite se propuso formalizar sus acervos informativos, idexando la memoria de más de veinte años de trabajo en las prácticas de dominio público y de arte de intervención y co-participación en el contexto fronterizo.

Una vez constituido este archivo histórico, después de dos años de trabajo, inSite formalizó la donación de su acervo a la Biblioteca de Colecciones Especiales de la Universidad de California, en San Diego (UCSD); y paralelamente al centro de archivos Arkheia, del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad Autónoma de México (MUAC/ UNAM), en la Ciudad de México.

Dicho trabajo de investigación y articulación de memoria, permitió a inSite dos proyectos colaborativos importantes en estos años recientes: la construcción y conceptualización de El Ágora, un proyecto arquitectónico de Gustavo Lipkau y Xavier Hierro para el Centro Cultural Tijuana (CECUT, 2007); y un display de exhibición de archivos —donado junto con el archivo de inSite al Arkheia del MUAC, 2009—, en el marco de la exhibición Posición errante/ Wandering Positions, curada por Donna Conwell, y con diseño de mobiliario e imagen de Giacomo Castagnola.

 

El Ágora

El Ágora fue una comisión de inSite al arquitecto mexicano Gustavo Lipkau, con el fin de transformar mil metros cuadrados del área de lobby, recepción y salas adjuntas de la planta baja del Centro Cultural Tijuana; con el fin de crear un espacio de despliegue de fuentes de saber y propiciar nuevos formatos de diálogos. El proyecto final de Gustavo Lipkau con Xavier Hierro, permitió redefinir el programa del espacio del CECUT, basado en propiciar situaciones de encuentro local, performance, reflexión y consulta; más acorde a las estrategias educativas y prácticas públicas relacionadas con el nuevo espacio exhibitorio de El Cubo. El espacio contaba con áreas de conversaciones, salas de lectura y consulta, café-restaurant y sala de archivo. A este proyecto se sumó el despliegue temporal de parte del archivo inSite, para el público del CECUT. El archivo de inSite contiene material impreso y digital relacionado con la obra de más de 200 artistas en el área fronteriza, así como cientos de horas de material audiovisual de eventos, registros de proceso y programación de las ediciones de inSite, desde 1992 a 2005. El Ágora funcionó como un espacio experimental de acciones públicas y de intercambios hasta el año 2000, cuando la autoridad en turno en el CECUT decidió su desmantelamiento y la reconversión del espacio en una sala de exhibiciones.

Para El Ágora, Lipkau, en asociación con Xavier Hierro, jugó con las espacialidades abiertas y frías del edificio brutalista, y mediante el uso de la madera como material desnudo, expuesto, mantener flujos entre espacios funcionales y dúctiles, capaces de acoger programas disímiles, de mayor calidez e intimidad. El arquitecto Gustavo Lipkau antes estuvo comisionado por inSite05, para la realización del infoSite Tijuana, también en el CECUT.

 

Arkheia, Archivo inSite

El Museo de Arte Contemporáneo de la UNAM (MUAC) inauguró su programa de Exposiciones de Archivo, a partir de la donación por parte de inSite de una copia de su archivo histórico. La donación de inSite incluyó además todo el mobiliario de exhibición del archivo, que fuera una comisión de inSite al arquitecto peruano, residente por años en Tijuana, Giacomo Castagnola. La muestra, bajo el título Posición errante > Wandering Position, Selecciones del archivo inSite > Selections from the inSite Archive; fue concebida y curada por Donna Conwell, quien fuera co-curadora de Intervenciones en inSite05; y en ese entonces investigadora del Getty Research Institute. En la exposición se mostraron una selección de proyectos producidos por y para inSite, entre ellos, de: Kim Adams, Terry Allen, Francis Alÿs, Carlos Amorales, Gustavo Artigas, Andrea Fraser, Silvia Gruner, Nina Katchadourian, Itzel Martínez del Cañizo, Steve Matheson, Javier Téllez, Mark Tribe, Judi Werthein, Krzysztof Wodiczko y Yukinori Yanagi.

Como quedó formulado en su presentación y en la declaratoria curatorial: Posición Errante / Wandering Position, asume la variada documentación que resguarda este archivo, misma que no sólo permanece como el registro inmediato de las piezas, sino también como el medio para que éstas puedan reactivarse con otros públicos y contextos. De esta manera, Posición Errante propicia la reflexión sobre el vínculo que se establece entre la obra de arte y el archivo. El despliegue documental tiene por objeto borrar la línea divisoria tradicional que existe entre el archivo y la obra de arte y propone utilizar el material documental como dispositivo para dar cuenta de los procesos de trabajo en los proyectos de participación pública. Propone que las diferentes lecturas del acervo documental, audiovisual y fotográfico sean un medio para que la obra continúe significando fuera de la espacialidad y temporalidad específicas.

El programa de Exposiciones de Archivo de Arkheia, que hospedó la muestra, está dirigido por Pilar García; quien a su vez ahora está a cargo del Archivo de inSite en el MUAC.

inSite_05

inSite’05 se estructuró a partir de la voluntad de darle más énfasis curatorial al proyecto y una mayor consistencia al anclaje colaborativo contextuado de las residencias artísticas. Con ese fin, por primera vez, el equipo curatorial y el Director artístico tendrían una residencia permanente en el área. En esta edición, cuyo proceso iniciaría en 2002, los artistas compartirían presupuestos curatoriales más estrictos, definidos por la co-participación, por poéticas no-objetuales, y por un nivel de producción artística y de compromiso político enfocado en la idea de lo público como una cualidad situacional. Bajo la dirección artística y curatorial de Osvaldo Sánchez, y junto a las curadoras Tania Ragasol y Donna Conwell, inSite’05 invocaba las prácticas de inserción pública desde una vindicación creativa de situaciones, no sólo de intervención espacial. Las intervenciones tuvieron un requerimiento de no objetualidad y estuvieron dirigidas a la construcción paciente, colectiva y asociada de una experiencia. Además esta vez inSite se ampliaba con un proyecto de archivo, una exposición transfronteriza, varios proyectos en red, y un proyecto sonoro-digital-performático; además de sucesivos encuentros teóricos. Esta edición se enfocó en concebir lo público como la generación progresiva de un estímulo de asociación proto-política, creativa y vital. Las piezas, en su devenir procesual activarían alianzas, roces, colisiones e intercambios, en vivo, en tanto plataforma dirigida a producir una situación. Para Osvaldo Sánchez el programa se definiría en “el interés por retar las dinámicas de asociación pública, sus prácticas de intercambio y, en consecuencia, inducir nuevos imaginarios políticos en el marco de la cotidianidad. Los proyectos deberían articularse desde una base procesual, de colaboración a mediano plazo, sin aspirar a consagrarse desde el objeto estético o desde ningún otro modelo de representación perdurable.” Las intervenciones de esta edición se desarrollaron a lo largo de casi dos años, desde su investigación hasta su producción final. La fase pública de los proyectos fue entre el 26 de agosto y el 13 de noviembre de 2005. inSite’05 se articuló a través de cuatro componentes programáticos. Intervenciones —el perfil de tradición del proyecto— consistió en la realización de 22 proyectos de artistas, concebidos como procesos de colaboración activa capaces de retar el imaginario público. Escenarios [este componente incluía tres programas: Ellipsis, un evento sonoro digital performático en el Centro Caliente de Tijuana, curado por Hans Fjellestad; Transborder Archive, un proyecto de circulación y reaticulación de archivos informáticos, y alianzas entre centros bibliotecológicos de ambos lados de la frontera, curado por Ute Meta Bauer; Tijuana Calling, cinco piezas en línea comisionadas para red, curada por Mark Tribe]. Exposición de museo [Sitios distantes, exposición compartida entre el Centro Cultural Tijuana y el San Diego Museum of Art] curada por Adriano Pedrosa. Conversaciones [un núcleo de encuentros teóricos ya tradicional en inSite] curado por Sally Yard. inSite’05 estuvo marcado por la relevancia de sus producciones y por el impacto de sus presupuestos curatoriales en el marco contemporáneo más radical de las prácticas de arte público.

inSite_00

En la edición de 2000-2001 se buscó mantener en principio la estructura y los procedimientos curatoriales de inSite’97. Esta vez el equipo curatorial estuvo conformado por Susan Buck-Morss, Ivo Mesquita, Osvaldo Sánchez y Sally Yard. Un progreso decisivo en esta edición fue la solidez intelectual y la voluntad experimental y política que animó la convocatoria curatorial. De igual modo esta edición asumió obras de producción compleja y logró densificar sus pesquisas críticas y su visión artística más allá del marco representacional identitario.

En palabras del equipo de curadores: “Estamos interesados en definir cómo el espacio público ha sido secuestrado por el discurso del Estado moderno dentro de la sintaxis de la identidad nacional. Queremos desarticular la noción histórica del paisaje —percibida como una determinación geopolítica de territorios y patrias arraigadas— y promover prácticas que tracen las dinámicas contemporáneas, revelando sus diferencias entretejidas y su ásperas similitudes, dando lugar a intercambios imposibles de predecir” [fundamento curatorial].

Esta edición no tuvo el formato de exposición intensiva de las anteriores ediciones. Primeramente se expandió el marco temporal de programación a cinco meses, y las exigencias de las piezas, muchas entendidas ahora como procesos, le otorgaron a las residencias una mayor consistencia y propusieron nuevos modelos artísticos de investigación de campo.

inSite’2000-2001 ganó precisión crítica en su modo de entender la topología fronteriza como un modelo dinámico del capital globalizado necesario de analizar; más que como una espacialidad rica en indicios culturales de binacionalidad y de inscripciones identitarias. Esta precisión crítica sobre la prominencia problémica del área San Diego/ Tijuana se planteaba a los artistas como la oportunidad para redefinir la noción de la práctica cultural en el espacio público como un entramado político específico dentro de tensiones y dinámicas de mayor vínculo global. Las exigencias críticas de estas aseveraciones curatoriales hacían énfasis en propuestas de asociación que endosaran el modelo de laboratorio. inSite’2000-2001 abogó decididamente por una práctica artística en lo público, más socializada, y enfocada en la idea de proceso. Lo público no era meramente una condición espacial. El público debía dejar de ser espectador para convertirse en co-partícipe en varias piezas de performance delegado.

inSite’2000-2001 marcó la prominencia internacional del proyecto en su modelo de práctica artística procesual en el espacio público; verificable en el alto perfil de los artistas convocados, y en la complejidad y volumen de las producciones realizadas.

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La edición 97 de inSite estaría marcada por una clara voluntad curatorial. A diferencia de la anterior convocatoria, dirigida a instituciones de la región con el fin de generar programas cobijados en el momento exhibitorio de inSite; esta vez se instituyó un equipo curatorial que habría de generar un discurso rector al evento y proveer de una lista muy pensada de artistas internacionales comisionados. Los curadores Jessica Bradley, Olivier Debroise, Ivo Mesquita y Sally Yard; trazaron claramente una intención de problematizar el marco socio-cultural contemporáneo del continente americano, e incentivar así una re-elaboración crítica de este confin postcolonial. Asimismo, el equipo curatorial iniciaría un enfoque teórico del espacio público, entendido como un ámbito de experimentación y de crítica; que excedía y emplazaba el marco representativo y normativo de las prácticas de la institución cultural.

El proyecto inSite’97 estuvo en exhibición del 26 de septiembre al 30 de noviembre de 1997 en la región fronteriza San Diego/Tijuana. Más allá de su pionera asunción del espacio público como dimensión performática de lo político; y no sólo como un espacio urbano para ubicar obras de gran escala; inSite’97 explicita por primera vez la relación existente entre la densidad investigativa de las residencias artísticas y el sustrato ético de las prácticas de intervención. Así, el proyecto se basó en residencias sucesivas para los artistas y también para los curadores. Las residencias periódicas en la región del equipo curatorial iniciaron en 1995 y concluyeron hasta que el proyecto terminó. Las residencias de los artistas, por su parte, iniciaron en junio de 1996, y en ellas cada artista vivió un promedio de cien días en la región.

Algo novedoso en inSite’97, también poco común entonces en los programas de residencia o comisiones de arte público internacionales, fue el énfasis en el vínculo activo con entornos comunitarios. Esta relación entre arte público y comunidades específicas es otro terreno donde inSite marcó un liderazgo. El replanteamiento del área educativa, como parte misma de los proyectos, abrió a inSite’97 a crear enlaces con comunidades de fuerte inscripción cultural; como era el caso de Maclovio Rojas en Tijuana o el Chicano Park en Barrio Logan, San Diego. Como parte de esta iniciativa se comisionaron a quince artistas el desarrollo de programas de talleres diseñados para estimular la participación de diversos públicos en éstas y otras comunidades —muchas marginales— más allá de los límites geográficos de la exhibición.

Otro aspecto relevante de la edición del 97, es la participación destacada de una nueva generación de artistas mexicanos y brasileños que tuvieron en esta experiencia de intervención un sólido entrenamiento; mismo que marcaría posteriormente con una densidad poco común, sus procesos productivos y de conceptualización.

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La edición 1994 de inSite logró su relevancia regional a partir de un programa cultural ambicioso de colaboración inter-institucional inédito, por encima de la frontera. Organizado y dirigido por Michael Krichman, y bajo la curaduría de Lynda Forsha, esta edición tuvo el carácter inclusivo de un festival binacional de artes visuales. La convocatoria priorizó una apertura a las propuestas de artistas e instituciones invitados, por encima de un perfil curatorial más preciso en sus fundamentos teóricos o en sus formatos de exhibición. El programa incluyó a 38 instituciones culturales no lucrativas de la región San Diego/Tijuana; con una lista impresionante de más de 100 artistas internacionales.

De esta edición hay que resaltar el despliegue de más de 70 piezas que vindicaban la práctica de sitio específico; algo novedoso para un evento de convocatoria internacional en esos años. También, por primera vez se intentaba mapear la frontera a partir de la gestión de sus instituciones y espacios; para lo cual se comisionó obras a artistas de diferentes trayectorias, edades y procedencias, y que buscaban un diálogo público de cierta especificidad en este punto de tensión geopolítica.

Por primera vez, en arte, se declaraba a la frontera como una topografía crítica del capitalismo neoliberal. inSite, delimitaba un espacio definido a la vez por la unión y ruptura de la cartografía norte-sur; en un contexto político y económico marcado por las señales encontradas por la firma del Tratado del Libre Comercio (TLC), la exuberancia simbólica de las políticas neoliberales del Salinismo en México y la Propuesta 187 en California. Diseminada en múltiples locaciones, la exhibición se expandía por 39 sitios institucionales, alternativos y públicos. Aunque muchas obras se inscribieron en un formato tradicional expositivo al seno de instituciones de exhibición; otras lograron insertarse en el espacio urbano o en entornos públicos con el fin de articular preocupaciones colectivas, desigualdades y puntos en común de esta región fronteriza. inSite’94 también proveyó a la institución cultural federal mexicana de la posibilidad de generar programas de colaboración internacional, en las artes visuales, más estables, ambiciosos y contemporáneos; y que además excedieran el formato de intercambio oficial de exhibiciones.

Como señaló en su momento la curadora de esta edición, Lynda Forsha, “inSite’94 no seleccionó obras individuales, sino que invitó a artistas experimentados a presentar instalaciones en sitios específicos. […] Cada institución patrocinadora sirvió como curadora de sus propios proyectos y determinó el nivel de su participación. […]Para visitar inSite’94 se tenía que atravesar San Diego […] cruzar la frontera internacional más transitada del mundo y entrar a Tijuana […]Este ambiente, rico en cultura pero cargado políticamente, inspiró y estimuló a los artistas participantes”.

inSite_92

inSite comenzó como un proyecto del Consejo asesor de Installation Gallery —concebido por Mark Quint y Ernest Silva— que buscaba promover el arte de las instalaciones en el contexto preciso de la frontera, Tijuana/ San Diego. La iniciativa proponía un marco binacional para el fortalecimiento de la escena artística y a la vez incentivar una práctica de vanguardia, la instalación; a través de invitaciones a artistas locales y a artistas internacionales en residencia, con el fin de producir y exhibir obras concebidas para esta convocatoria.

Entre septiembre y octubre de 1992, Installation Gallery promovió la instalación de 48 piezas y exposiciones que tuvieron lugar en muy diversos espacios de San Diego/Tijuana; desde librerías, plazas, galerías y teatros, hasta espacios abiertos y escuelas.

inSite 92, vinculó en la programación de un evento único a artistas locales y a artistas internacionales, a espacios privados y públicos, comerciales y educativos; en un primer acercamiento contextuado a la frontera y al flujo binacional de referencias culturales. inSite 92 creó por primera vez alianzas entre instituciones y agentes culturales por encima de la frontera; localizó a la frontera misma como un topos crítico de la década en curso y como un territorio artístico de reflexión en torno a las políticas neoliberales y a sus efectos concretos; y posicionó a las prácticas de contexto como la plataforma experimental más determinante en el arte de finales del s. XX y principios del XXI.

A partir de esta primera edición, inSite seguiría explorando con sistematicidad los caminos que la práctica artística iría trazando en sus modos de articular e interactuar al seno de un contexto específico: del arte de instalación, al arte de sitio específico, al arte público, al de co-participación, al de procesos y al de situaciones; sucesivamente.