Conceptos básicos

Reciprocidad e intercambio. Existen dos grandes sistemas económicos. El sistema de reciprocidad, basado en el don y contra don, que se caracteriza por incentivar tanto la producción y circulación de los bienes y servicios (valores materiales), además de generar un lazo social (valor social) y valores éticos, entre los participantes de la reciprocidad. Por otro lado, el sistema de intercambio, expresado hoy en el neoliberalismo, que consiste esencialmente en la producción y circulación de los objetos y servicios como valores materiales. Sin embargo, a menudo, encontramos ambos principios en todas las comunidades, en particular en las ferias, y vemos que el intercambio es factor de discordia en las comunidades.

Satisfacer la necesidad del otro. La economía de reciprocidad se basa en el don y contra don. Una persona o un grupo da a otra persona o grupo un objeto, un producto, un servicio, cuando lo necesita. A su vez, el donatario dará al primer donador un don de retorno, cuando éste lo necesite. La economía de reciprocidad implica la satisfacción de las necesidades del otro, y no así la satisfacción de un interés personal. Esta preocupación por el otro es poco sostenible para muchos porque parece suponer un altruismo o una bondad inherente a la naturaleza humana . Pero no es así. Tampoco lo es el egoísmo original planteado por Adam Smith. En realidad, el individuo se construye en su relación al otro, y la reciprocidad aparece entonces no como el resultado de una naturaleza generosa y altruista del ser humano, así como el intercambio no sería el resultado de alguna esencia egoísta,  sino como la matriz de los sentimientos humanos. Veamos de qué manera.

La conciencia de conciencia. La reciprocidad crea entre sus participantes una situación particular puesto que el donador es donatario y éste, donador a su vez. Mediante la reciprocidad, cada participante se ve reflejado en el otro, generándose una conciencia compartida de ser a la vez donador y donatario, una doble conciencia. Esta conciencia de conciencia se revela a sí mismo como afectividad, como sentimiento puro, por lo que la llamamos una conciencia afectiva. Esta conciencia afectiva se llama “chuyma” en aymara.

Una economía humana. La relación de reciprocidad genera un lazo social, un sentimiento compartido entre participantes de la relación de reciprocidad. En este sentido, no encontramos, como en la economía de intercambio, una separación de la afectivo y de lo material, sino una economía basada en una estructura de reciprocidad capaz de generar lazo social y humanidad. En la comunidad, no es posible separar lo económico de lo social y de lo afectivo. Un acontecimiento productivo, la siembra por ejemplo, implica reunir a la familia, trabajar duro pero también compartir coca, merienda, bebidas; implica también realizar rituales, por lo menos en muchas regiones. Es decir que el trabajo no genera más individualismo, sino al contrario es motivo de convivialidad y consolida las relaciones sociales.

Prestigio. El sentimiento, este valor de ser, que nace de toda relación de reciprocidad se expresa a menudo como el prestigio de aquel que inició la relación de reciprocidad, del donador, que recibirá elogios, agradecimientos, honores. Al inverso, el donatario, si bien gana bienes materiales, pierde en prestigio y reconocimiento social, hasta que reproduzca a su vez el don. Si no realiza contra dones, perderá el reconocimiento social de los demás, perderá su cara: en aymara, se dice de una persona que no reproduce un don que es “q’ara ajanu” o “ch’usa ajanu”, es decir que es “cara pelada” o “cara vacía”.

http://apprentissagesandins.blogspot.mx/2011/04/el-potencial-de-la-economia-de.html