Marcel Mauss (1979) fue uno de los primeros investigadores sociales en recopilar diversas sociedades. La primera publicación de su «Ensayo sobre los dones, motivo y forma de cambio en las sociedades primitivas», fue hace ya muchas décadas, y en ella relata costumbres de pueblos de distintas partes del mundo, que siguen ilustrando a qué se refiere esta «cultura» y que permite reconocer en nuestra propia cultura, costumbres similares o equivalentes.

Una de las sociedades que Mauss analiza con más detenimiento es la que habita las Islas Trobriand, en el Suereste Asiático. En esa sociedad, mucha gente acostumbra empezar una relación con alguien por medio de la donación de un regalo.

(…)

En muchos lugares de México y Latinoamérica, sobre todo en áreas rurales, existen costumbres similares que se conservan aún cuando los campesinos emigran a la ciudad o a otro país. En Oaxaca, México, donde tuve oportunidad de realizar trabajo de campo la tradición de la guelaguetza es ya famosa. Se refiere a la reciprocidad. Un ejemplo es en la celebración de las bodas, se acostumbra colocar en la entrada del lugar de la fiesta, un cuaderno grande, de pasta dura, para que los invitados escriban ahí sus nombres y lo que llevaban de obsequio a los recién casados. De esta forma, ellos irán devolviendo los regalos a lo largo de su vida matrimonial, cuando sus invitados sean anfitriones de otros festejos. Su obligación será devolver algo que tenga un valor similar a lo que recibieron. Esta costumbre también puede repetirse en bautizos y otras celebraciones importantes.

Otro ejemplo, en la selva de Chiapas, las casas se construyen sólo con materiales de la región (troncos de árboles, paja, palma y lodo) pero es una actividad que requiere de la ayuda de muchos hombres. Todos los que ayudan a construir una casa, al final reciben como agradecimiento una «buena comida» es decir, un guiso de guajolote, cerdo u otra carne preciada, bastantes tortillas y fruta de la zona. Y por supuesto, licor o cerveza. Aunque muchos terminan embriagados, todos se sienten felices y agradecidos. El dueño de la casa, además, adquiere el compromiso de ayudar a construir o arreglar las casas de los que le ayudaron a él (Santana, 1996). Este sistema que se suele llamar «mano-vuelta», también se acostumbra en la siembra del maíz. La reciprocidad es muy común entre las mujeres, cuando dan a luz un hijo: unas a otras se ayudan a lavar la ropa y los trapos que se ensuciaron en el parto y en los quehaceres de la casa durante el puerperio; la beneficiada, hace lo mismo con sus compañeras, cuando ellas paren un hijo.

Las costumbres de la cultura del don están ligadas a los momentos importantes del ciclo de la vida, incluso en sociedades urbanas: cuando nace un bebé, los padres reciben y dan regalos (si es niña, dan chocolates; si es varón, tabaco); en los cumpleaños, las graduaciones, la boda, son ocasiones para celebrar y para regalar, incluso en algunas sociedades, los funerales son también celebraciones en las que la gente llega a acompañar a los familiares llevando algo para comer o para beber. Muchas costumbres del don provienen de culturas antiguas, adaptadas a la cultura actual y la Economía de la Reciprocidad les hace difusión, para seguirlas suscitando con el objeto de que no se pierdan en medio de este mundo utilitarista.